Un reciente artículo analiza la posiblidad de utilizar fagos frente a COVID-19, dado que ningún fármaco ha resultado eficaz frente al coronavirus.

La pandemia de COVID-19 ha abrumado los sistemas de salud, poniendo al personal bajo estrés y trayendo desafíos sin precedentes a la economía y la vida social [1]. Al menos el 15% de los pacientes con COVID-19 padecen una enfermedad grave, por lo que se necesita desesperadamente un tratamiento eficaz. La comunidad científica internacional se ha involucrado en muchos estudios para encontrar medicamentos para tratar la enfermedad y hay informes que sugieren la eficacia potencial de algunos agentes. Sin embargo, se debe enfatizar que aunque muchos medicamentos tienen actividad in vitro contra diferentes coronavirus, actualmente ninguna evidencia clínica respalda la eficacia y seguridad de ningún medicamento en humanos [2]. Al mismo tiempo, el progreso de la investigación clínica se ve amenazado ya que la pandemia cierra la investigación sobre medicamentos para muchas otras enfermedades, incluido el cáncer, donde, como creen algunos expertos, los estudios clínicos se han reducido a casi cero [3]. En esta situación extrema, la reutilización de medicamentos puede ser la estrategia adecuada para buscar una respuesta terapéutica rápida y, con suerte, eficaz a la pandemia de COVID-19. Un buen ejemplo de tal estrategia es el entusiasmo actual por reutilizar la metformina, un fármaco bien conocido utilizado para el tratamiento de la diabetes tipo 2, para la prevención y el tratamiento del cáncer [4]. También ha habido intentos de reutilizar la metformina para enfermedades cardiovasculares [5], e incluso para infecciones bacterianas [6].

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