Arqueólogos encontraron evidencia de 1000 años atrás, que demuestra que el hombre ya consumía drogas psicoactivas como la ayahuasca y cocaína

Cuando José Capriles llegó en 2008 al refugio rocoso Cueva del Chileno, ubicado en las laderas occidentales de los Andes de Bolivia, no sabía qué encontraría en su interior. Barriendo a un lado las capas de estiércol de llama fresco y antiguo, encontró los restos de un antiguo sitio de entierro: marcadores de piedra que sugieren que una vez un cuerpo había sido enterrado allí y una pequeña bolsa de cuero con una cuerda. En el interior había una colección de parafernalia de drogas antiguas: espátulas óseas para triturar las semillas de plantas con compuestos psicoactivos, tabletas de madera con incrustaciones de piedras preciosas para servir como una superficie aplastante, un tubo de aspiración de madera con una figura humanoide tallada y una pequeña bolsa cosida de Los hocicos de tres zorros.

Ver noticia completa – www.sciencemag.org

Comparte: